13 ago 2008

Russia and Georgia

Another Hard Landing for Russia?
By Eugene Rumer, a senior fellow at National Defense University’s Institute for National Strategic Studies. The views expressed here are solely those of the author
THE WASHINGTON POST, 13/08/2008;
Russia’s victory in Georgia is payback for years of geopolitical irrelevance, for Moscow’s retreat from Eastern Europe and from the Soviet Union, for Western finger-wagging at Russian transgressions at home and abroad. Russia is back: Its gross domestic product has increased from $200 billion in 1999 to $1.2 trillion in 2007. Moscow has more money from oil and gas exports than it knows what to do with.
The Russian military is showing off its newfound strength, punishing the Georgians for their sins, the greatest of which is forgetting in whose back yard they live. Moscow has warned Poland and the Czech Republic not to deploy U.S. missile defense components on their territories. The Kremlin has also told Washington that it should mind its own business.
We have seen something like this before, though. Thirty years ago, flush with oil and gas revenue, the Soviet Union was threatening Europe and challenging the United States. In 1979, Soviet tanks rolled into Afghanistan and seemed poised to keep going to fulfill centuries-old Russian ambitions of reaching the warm waters of the Indian Ocean. The West could do nothing to stop Moscow’s juggernaut unless it was willing to risk nuclear annihilation.
The Soviet invasion of Afghanistan drove the final nail into the coffin of detente — a policy of tentative East-West rapprochement. It also marked the start of one of the frostiest chapters in the Cold War saga, which ended with the Soviet Union’s collapse. A decade later, there would be no more Warsaw Pact. Europe would be sending humanitarian aid to Russia. The Soviet military would be defeated in Afghanistan. What caused all that? We are still not quite sure. The war in Afghanistan, excessive military spending, reliance on oil and gas exports for revenue, failure to reform the Soviet economy, and the lack of outlets for domestic opposition are all high on the list of regular suspects.
Fast-forward to 2008. Russia is riding high, making up for all that was lost in preceding decades. U.S. and European leaders are flummoxed by how to punish the rising giant that they also badly need — to feed our oil addiction, to help us cut a deal with Iran and to go on buying our currency to keep its value from sliding further. But who is to say that Russia’s victory in Georgia will not lead to another disaster in a few years?
There is plenty of trouble brewing in Russia, not unlike the trouble to which Moscow turned a blind eye 30 years ago, as its tanks rolled into Afghanistan and caused a break in relations with the West. The vast Russian military can crush Georgia’s army of 35,000. But Russia’s own North Caucasus region, just across the border from Georgia, has been a simmering cauldron for nearly two decades. The conditions in Russia look different from the conditions of 30 years ago, but Russia’s reality is still grim. Moscow may have more billionaires than other European capitals, but the Russian population is still shrinking, the average Russian man is not expected to live past 60, oil still dominates the country’s economic future, and the taps are running dry.
No matter how the current crisis is resolved, the consequences for East-West (that Cold War term again) relations will be far-reaching. The stain on Russia’s reputation in the West will not be erased for years. It will take a very different — and most improbable — Russian attitude to repair the damage.
In the meantime, could it be that Russia, petro-confident and irredentist, seeking to reverse the record of the past two decades, is careering toward another 1989 or 1991? Will it heed the lessons of the Soviet era? What will happen if it does not? Will the North Caucasus break out of Moscow’s grip? Will the Far East turn into a Chinese colony? Will the West once again confront the prospect of Moscow’s former satrapies suddenly becoming major nuclear powers? Will the specter of Russian “loose nukes” keep haunting the West?
It will take skill and patience to get Russia to a soft landing from its present high. Moscow’s record at soft landings is not good. The consequences of it landing hard will be felt far beyond its borders. We should be thinking about that, even if the Russians are not.

Conspiración en Georgia

Conspiración en Georgia/Carlos Taibo
Publicado en EL CORREO DIGITAL, 13/08/2008;
Muchos analistas se preguntan estos días por las razones que han podido conducir al presidente georgiano, Saakashvili, a lanzar en Osetia del Sur una ofensiva militar que parecía inequívocamente condenada al fracaso. Si cualquier conocedor de lo que se dirime hoy en el Cáucaso hubiera dado inmediatamente por descontado que la ofensiva en cuestión estaba llamada a provocar una inmediata réplica rusa, el sentido común recuerda, por añadidura, que la acción armada georgiana ha tenido que gozar, por fuerza, del beneplácito, y en su caso del apoyo logístico, norteamericano.
Aunque soy poco amigo de las explicaciones conspiratorias, por una vez me dejaré llevar por una de ellas. En algo recuerda -lo confesaré- a un argumento que se esgrimió con profusión cuando llegó el momento de explicar la anexión iraquí de Kuwait, en el verano de 1990. Entonces se sugirió que Estados Unidos le tendió una trampa a Sadam Hussein a través de eventuales garantías en el sentido de que una ocupación del emirato por Irak no tendría mayor respuesta norteamericana. Conforme a la interpretación dominante, del lado de la Casa Blanca el propósito oculto habría sido, claro, disfrutar de una oportunidad de oro para deshacerse de un régimen molesto que disputaba a EE UU, con manifiesta osadía, la hegemonía en Oriente Próximo y Medio.
El recordatorio de lo ocurrido en el Golfo Pérsico casi cuatro lustros atrás viene a cuento porque -parece- bien pueden invocarse circunstancias parecidas en el escenario georgiano de estas horas. Reseñemos por lo pronto que merece poco crédito la explicación que apunta que el presidente Saakashvili se lanzó el viernes pasado a una dudosa operación militar en Osetia del Sur para acallar críticas internas y desviar la atención con respecto a los numerosos problemas que plantea su gestión política. Nuestro hombre ha pasado en los últimos tiempos por tesituras mucho más delicadas que la de este verano y nadie parece sostener en serio la apreciación anterior, tanto más cuanto que, por sí sola, conduce inequívocamente a un escenario más bien suicida.
La observación que se impone llama la atención, antes bien, sobre un eventual engaño estadounidense a Saakashvili. Según esta percepción, la diplomacia norteamericana habría garantizado al presidente georgiano que Rusia, consciente de lo delicado que es cruzar la frontera de un Estado soberano y recelosa de la perspectiva de una confrontación abierta con EE UU, en modo alguno respondería militarmente a una ofensiva en Osetia del Sur. Georgia recuperaría así en plenitud, y con gloria, el control sobre esa república y la credibilidad del Kremlin quedaría en entredicho. De la mano de este ardid, la Casa Blanca le habría puesto en bandeja a Saakashvili un triunfo que vendría a consolidar definitivamente su posición.
El lector razonable se preguntará inmediatamente, claro, qué es lo que Washington ganaría de la mano de una apuesta tan delicada, que -no lo olvidemos, y merced a una reacción rusa muy diferente de la anunciada- podría dar al traste con el poder del aliado Saakashvili y trastabillar muchos de los esquemas de presión norteamericanos en el Cáucaso. La única respuesta solvente a ese interrogante señala que, de resultas de la intervención militar rusa -el horizonte más probable-, y tanto más cuanto que ésta no parece se haya caracterizado por mesura alguna, los ‘halcones’ de la Casa Blanca podrían insuflarle un aire nuevo a la alicaída confrontación con Moscú y reabrir de esta forma una tensión que vendría como anillo al dedo a sus intereses. La proximidad de las elecciones presidenciales estadounidenses le otorgaría valor añadido, en fin, a la jugada que nos ocupa, al amparo de argumentos interesantes para demonizar la aparente laxitud de las propuestas de Barack Obama.
No deseo ignorar que la hipótesis que expongo, como todas las que tienen un resuello conspiratorio, arrastra problemas no menores y obliga a acometer un notable ejercicio de imaginación. Quien se quede con esta legítima conclusión hará bien, eso sí, en proponer alguna explicación alternativa para la sorprendente conducta de la que han hecho gala en los últimos días los gobernantes georgianos.

Aguas ¡No se trata sólo de Georgia!

¿SOS Georgia?, ¡SOS EUROPA!/André Glucksmann y Bernard-Henri Lévy, filósofos franceses
Publicado en el periódico EL MUNDO (www.emundo.es), 13/08/2008;
No crean que estamos ante un asunto puramente local. Se trata probablemente del momento más decisivo de la historia europea desde la caída del Muro de Berlín. Lo demuestran fehacientemente los gritos procedentes de Moscú. «Genocidio», acusa Putin, que no se dignó a pronunciar esa misma palabra durante la conmemoración del 50 aniversario de Auschwitz. «Múnich», evoca el tierno Medvedev, insinuando que Georgia, con sus 4,5 millones de habitantes, es la reencarnación del III Reich.
No seremos nosotros los que subestimemos las capacidades mentales de ambos dirigentes. Lo que adivinamos es que, simulando indignación y jugando a fondo esa carta, manifiestan su voluntad de asestar un gran golpe. Está realmente claro que los spin doctors del Kremlin han revisado los clásicos de la propaganda totalitaria: cuanto mayor es mi mentira, más efecto tiene.
¿Quién fue el primero en disparar esta mañana? La pregunta es obsoleta. Los georgianos se retiraron de Osetia del Sur, territorio que la legislación internacional -conviene recordar- coloca bajo su jurisdicción. También se retiraron de las ciudades vecinas. ¿Es necesario que se retiren igualmente de su capital? La verdad es que la intervención del Ejército ruso fuera de sus fronteras, contra un país independiente y miembro de la ONU, es una novedad desde hace varias décadas. Más en concreto, desde la invasión de Afganistán precisamente por parte de los rusos. En 1989, Gorbachov se negó a enviar los tanques soviéticos contra la Polonia de Solidarnosc. Cinco años después, Yeltsin se cuidó mucho de permitir a las divisiones rusas entrar en Yugoslavia para apoyar a Milosevic. El propio Putin no asumió el riesgo de enviar a sus tropas a sofocar la Revolución de las Rosas (Georgia, 2002) ni la Revolución Naranja (Ucrania, 2004). Pero hoy, toda esa praxis se está viniendo abajo. Y corremos el riesgo de que, ante nuestros ojos, aparezca un mundo nuevo, con nuevas reglas.
¿A qué espera la Unión Europea y Estados Unidos para detener la invasión de Georgia, su país amigo? ¿Veremos a Mijail Saakashvili, líder prooccidental, democráticamente elegido, expulsado del país, exiliado y reemplazado por un fantoche o ajusticiado con una cuerda al cuello? ¿Va a reinar el orden en Tiflis como reinó en Budapest en 1956 y en Praga en 1958? A estas sencillas preguntas sólo cabe contestar con una respuesta. Hay que salvar, aquí y ahora, a una democracia amenazada de muerte. Porque no se trata sólo de Georgia. El caso afecta también a Ucrania, a Azerbayán, a Asia Central, a Europa del Este y, por lo tanto, a Europa. Si dejamos que los tanques y los bombarderos arrasen Georgia, les estamos diciendo a todos los vecinos, más o menos cercanos a la Gran Rusia, que jamás los defenderemos, que nuestras promesas son papel mojado, que nuestros buenos sentimientos se los lleva el viento y que, por lo tanto, no pueden esperar nada de nosotros.
Nos queda poco tiempo. Comencemos, pues, por denunciar claramente al agresor: la Rusia de Vladimir Putin y de Dmitri Medvedev, ese «liberal» famoso y desconocido que se suponía que iba a suavizar el nacionalismo de Putin. A continuación, rompamos con el régimen de la tergiversación y de las mentiras vendidas como verdades: los 200.000 muertos de Chechenia; la suerte del Cáucaso Norte como un «asunto interno»; Anna Politkovskaya, una suicida; Litvinenko, un ovni… Y admitamos, por fin, que la autocracia putiana, nacida por obra y gracia de los oscuros atentados que ensangrentaron Moscú en 1999, no es un socio de fiar y, mucho menos, una potencia amiga.
¿Con qué derecho esta Rusia, agresiva, amenazadora y con mala fe, sigue siendo miembro del G8? ¿Por qué se sienta en el Consejo de Europa, institución dedicada a defender los valores de nuestro continente? ¿Para qué mantener las grandes inversiones, especialmente alemanas, del gasoducto bajo el Báltico para beneficiar sólo a Rusia, cuyo objetivo es cortocircuitar los que pasan por Ucrania y Polonia? Si el Kremlin persiste en su agresión caucásica, ¿no es conveniente que la Unión Europea reconsidere el conjunto de sus relaciones con su gran vecino? Porque Rusia necesita más vender su petróleo que nosotros comprárselo. A veces, es posible cazar al cazador. Si Europa encuentra audacia y lucidez, es fuerte. De lo contrario, es una Europa muerta.
Los dos firmantes de este artículo conminábamos públicamente, en una carta fechada el 29 de marzo de 2008, a Angela Merkel y a Nicolas Sarkozy a no bloquear el acercamiento de Georgia y de Ucrania a la OTAN. Una decisión positiva, escribíamos entonces, que «convertiría en un santuario a los dos países. Y el gas seguiría llegando. Y la lógica de la guerra, que tanto hace temblar a algunos, se encasquillaría de inmediato. De lo contrario, estamos convencidos de que nuestro rechazo enviaría un signo desastroso a los nuevos zares de la Rusia nacional-capitalista. Les demostraría que somos débiles y veletas, que Georgia y Ucrania son tierras a conquistar y que nosotros las inmolamos sin rechistar en el ara de sus ambiciones imperiales redivivas. No integrar, o más exactamente no pensar en integrar, a estos países en el espacio de la civilización europea desestabilizaría a toda la región. En definitiva, cediendo ante Vladimir Putin, sacrificando nuestros principios ante él, reforzaríamos, en Moscú, el nacionalismo más agresivo». Era imaginarnos lo peor, sin querer creerlo demasiado. Pero lo peor ha llegado. Para no disgustar a Moscú, Francia y Alemania pusieron su veto a esta perspectiva de integración. Y Putin recibió el recado y, como agradecimiento, desencadenó su ofensiva.
Es hora de cambiar de método. Los europeos asistieron, impotentes por estar divididos, al sitio de Sarajevo. Vieron cómo se destrozaba Grozni, impotentes por ciegos. ¿Va a obligarnos la cobardía, también esta vez, a contemplar, pasivos y timoratos, la capitulación de la democracia en Tiflis? El Estado Mayor del Kremlin jamás creyó en una «Unión europea». Pofesa, más bien, que, bajo las buenas palabras de las que Bruselas es sumamente pródiga, bullen las rivalidades seculares entre soberanías nacionales, manipulables a conveniencia y mutuamente paralizadoras. El test georgiano es la prueba de la existencia o no de Europa. La Europa que se construyó contra el telón de acero, contra los fascismos de antaño y de hoy, contra sus propias guerras coloniales, la Europa que festejó la caída del Muro y saludó la Revolución de Terciopelo, se encuentra hoy al borde del coma. ¿Veremos sellar el final de nuestra breve historia común en las olimpiadas del horror del Cáucaso?

Rusia, Georgia y EE UU

La secretaria de Estado de EEUU, Condoleezza Rice, ha advertido a Rusia de que si no respeta el alto el fuego se intensificará su aislamiento internacional; por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Sergei Lavrov, ha instado a Wshington a escoger entre la alianza con Moscú y el liderazgo georgiano.
En tanto, Rusia y Georgia se acusan mutuamente de no respetar el alto el fuego.
El conflicto entre Georgia y Rusia por Osetia del Sur —la primera incursión de tropas rusas en otro país desde que en 1979 la URSS invadiera Afganistán— parece traer al presente las tensiones de la Guerra Fría.
En un lenguaje muy duro, la secretaria de Estado de EE UU, Condoleezza Rice, recordó a Moscú que "no estamos en 1968, en la invasión de Checoslovaquia, cuando Rusia podía invadir a un país vecino, ocupar una capital, derrocar a un Gobierno, y marcharse. Las cosas han cambiado", subrayó. "Si Rusia está violando el alto el fuego, y tengo informes que no son muy alentadores al respecto, entonces esto servirá para profundizar el aislamiento en el que Rusia se está moviendo", precisó.
En unas horas, la secretaria de Estado viajará a París, donde se entrevistará con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y después a la capital de Georgia.
EE UU ha apoyado activamente al presidente pro occidental Mijaíl Saakachvili desde su llegada al poder a finales de 2003, tras la revolución de las rosas.
El conflicto ha cumplido este miércoles su sexto día.
Pese a que ayer martes ambas partes aceptaron la propuesta de alto al fuego
lanzada por Nicolas Sarkozy, mediador del conflicto en calidad de presidente de turno de la UE, este miércoles ambas se han cruzado acusaciones de no respetar el alto el fuego.
Rusia ha anunciado que ha derribado dos aviones espía georgianos sobre Osetia del Sur y dijo que violaban las promesas de georgia de haber cesado la acción militar. Georgia, por su parte, ha acusado a las tropas rusas de ocupar la ciudad de Gori y querer dirigirse a la capital georgiana.
EE UU ha asegurado desde 2002 la formación y ayuda a la equipación del ejército georgiano, enviando instructores militares. A cambio, Georgia ha enviado a Irak el tercer mayor contingente extranjero, sólo superado por estadounidenses y británicos.
De hecho, los 2,000 soldados georgianos desplegados en Irak fueron repatriados de urgencia el domingo por aviones estadounidense.
¡El horno no está para bollos!

¿Al Qaeda en auge?


¿Al Qaeda en auge?/Fawaz A. Gerges, de la cátedra Christian A. Johnson de Oriente Medio del Sarah Lawrence College. Autor de El viaje del yihadista: dentro de la militancia musulmana. Ed. Libros de Vanguardia.
Traducción: José María Puig de la Bellacasa
Pulicado en LA VANGUARDIA (http://www.lavanguardia.es/), 13/08/2008;

Siete años después de que la Administración Bush declarara la guerra total contra Al Qaeda (con un coste de cientos de miles de vidas y billones de dólares), se aprecia escaso acuerdo entre funcionarios estadounidenses y especialistas independientes sobre la situación de la organización terrorista y grupos afines que han irrumpido en escena desde el 2003.
Consúltense, por ejemplo, las declaraciones al respecto de dos funcionarios de alto rango de los servicios de inteligencia estadounidenses. En el mes de mayo, en una entrevista concedida a The Washington Post, el director de la CIA Michael V.
Hayden manifestó que Al Qaeda se halla ahora a la defensiva en todo el mundo, incluida la frontera entre Afganistán y Pakistán.
“Nada de eso”, replicó otro destacado funcionario la misma semana. “Una Al Qaeda reconstituida seguirá siendo la principal amenaza terrorista”, declaró Donald M. Kerr, director adjunto del organismo de la Inteligencia Nacional al pasar revista a los desafíos que se le plantearán al futuro presidente de Estados Unidos en un discurso en el Instituto Washington para la Política en Oriente Medio, institución proisraelí.
Según Kerr, Al Qaeda y sus partidarios, atrincherados en las zonas fronterizas tribales afganopakistaníes, constituyen “nuestro principal motivo de preocupación”. Es menester referirse, en consecuencia, a dos discursos oficiales que indudablemente difieren.
De modo similar, especialistas independientes difícilmente se ponen de acuerdo sobre si Al Qaeda sigue siendo aún una amenaza letal. En su último libro La yihad sin liderazgo: redes terroristas en el siglo XXI reseñado en estas páginas el día 21/ VII/ 2008-, Marc Sageman asevera que Al Qaeda es una sombra de lo que fue y languidece con rapidez.
Bien, no todos coinciden con las apreciaciones de Sageman. Ciertamente no es el caso de Walid Phares, figura académica metamorfoseada en ideólogo conservador. Phares, miembro de la junta de la Fundación para la Defensa de las Democracias (Washington DC) apremia a Occidente, en su nuevo libro La confrontación: ganando la guerra contra la yihad futura, a librar una guerra total no sólo contra Al Qaeda, sino también contra los regímenes iraní y sirio, Sudán, Libia, Arabia Saudí, Hizbulah en Líbano, el grupo palestino Hamas y los Hermanos Musulmanes de Egipto, para no hablar de Cuba y Corea del Norte.
En La confrontación, Phares afirma que la supervivencia del mundo libre está en juego porque progresan las fuerzas de la yihad global. “Las redes terroristas - afirma- disponen de petróleo, emporios financieros, ejércitos regulares, milicias, conexiones ocultas, líderes religiosos radicales, medios influyentes, madrazas, regímenes, círculos en el interior de los gobiernos, armas bioquímicas, ideología totalitaria, sitios de internet de colaboradores y simpatizantes en el seno del mundo libre y, potencialmente, armas nucleares”.
Aunque algunos políticos y expertos consideran que la amenaza de Al Qaeda puede evolucionar según un patrón - en términos médicos- de carácter autolimitado (que remite en el tiempo y no debido a intervención externa), Phares califica el yihadismo de “movimiento mundial (…) que persigue el propósito de la dominación mundial”. Apremia a Occidente, sobre todo a EE UU, a avanzar para “liberar Oriente”, derrocando gobiernos opresores en Oriente Medio y allende aquellas tierras. Y, a fin de soportar las adversidades y ganar esta larga guerra - afirma Phares- Occidente debe modificar radicalmente su forma de pensar. Phares lanza improperios contra las “elites dominantes” que han lavado el cerebro de la ciudadanía sin explicar que estamos en una guerra total contra un enemigo implacable.
De hecho, La confrontación rebosa de conspiraciones y conspiradores que se proponen minar el mundo libre desde dentro. La yihad, con ayuda de recursos y apoyo de ciertos estados, “ha conseguido deslizarse en el seno de elites occidentales y comunidades étnicas desde las que ya ha lanzado triunfantes y sangrientos ataques”. Phares quiere dar a entender que los terroristas han minado auténticamente las principales universidades europeas y estadounidenses y numerosos laboratorios de ideas, pero resulta imposible saber a ciencia cierta lo que Phares quiere decir pues no aporta pruebas o ejemplos convincentes al respecto.
Como en el caso de la extrema izquierda, desconfía de los medios de comunicación clásicos e incita a la sociedad occidental a seguir la información de los blogueros, noticias y crónicas sobre el terreno, YouTube, charlas por internet y otros medios libres para obtener información, al menos hasta que los medios de comunicación tradicionales KRAHN “reajusten su enfoque de acuerdo con la realidad de la amenaza yihadista”. Ala hora de identificar al enemigo, Phares mete en el mismo saco a la laica Siria, el Irán chií y Al Qaeda (organización fundamentalista suní), la Cuba comunista y Corea del Norte.
En suma, La confrontación resulta reveladora porque es una exposición a pleno pulmón de la mentalidad ideológica que se impuso en su día en el equipo responsable de la política exterior de la Administración Bush tras el 11-S y que aún pugna por abrirse paso. El enfoque de Phares casa de hecho con la óptica propia del yihadismo y su libro constituye la receta para una política occidental que sería tan autolesiva como el yihadismo resulta ser, como se ha mencionado, un mal autolimitado.

Sobre los arraigados de Siedo

Sobre los seis agentes federales detenidos bajo sospecha de haber pasado información delicada a los líderes del cártel de los hermanos Beltrán Leyva
"Un vocero" señaló que los agentes trabajaban para la unidad de inteligencia de la procuraduría. Dijo que ninguno era fiscal, pero todos tenían diversas responsabilidades de coordinación durante arrestos, interrogatorios y la transferencia de prisioneros.
El portavoz habló con periodistas el miércoles a condición de guardar el anonimato porque la oficina para la que trabaja le prohibe dar su nombre.
Nota de la agencia The Associated Press.

El "culebrón" Chávez

El "culebrón" Chávez/Loretta Napoleoni, economista italiana, autora de Economía canalla. Traducción de Carlos Gumpert
Publicado por EL PAÍS (www.elpaís.com), 13/08/2008;
La espectacular liberación de Ingrid Betancourt ha dejado al mundo literalmente boquiabierto y parece ser que ya se trabaja activamente en Hollywood en el guión para un posible rodaje. Sin embargo, más que una película nostálgica de cuando el mundo estaba dividido en dos bloques, el declive de las tristemente célebres FARC, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, podría ser el argumento de un episodio del culebrón Chávez.
Sería un error, en efecto, intentar deshacer el intrincado ovillo de relaciones entre políticos, terroristas y milicias recurriendo a los instrumentos de la guerra fría: por una parte, un célebre rehén -icono del esfuerzo democrático de Colombia-, un presidente emprendedor, Álvaro Uribe, apoyado por los gringos de Washington, y una extraordinaria coalición encabezada por el Elíseo y los servicios secretos israelíes; por otra, las FARC, el imprevisible presidente-dictador venezolano Hugo Chávez, y el movimiento antiimperialista de Latinoamérica.
La realidad, según se dice, supera frecuentemente a la ficción, de manera que sería aconsejable que durante los próximos meses los guionistas de Hollywood no dejaran de tener muy en cuenta este dicho. El terrorismo no es el tiempo atmosférico, resulta imposible realizar previsiones precisas. Hace seis meses, todos los analistas se mostraban concordes en considerar a las FARC como el único grupo armado presente en Latinoamérica con capacidad de globalizarse, es decir, con posibilidades de dejar sentir su presencia fuera de Colombia.
Desde hace años, en efecto, mantienen relaciones con el IRA y con ETA y entablan negocios con los banqueros libaneses de Hezbolá en Ciudad del Este. Y sin embargo, en el curso de unos cuantos meses, el Ejército colombiano, flanqueado por el estadounidense, consiguió hacer pedazos a la cúpula de la organización.
En mayo perdió la vida en un bombardeo en la frontera ecuatoriana el número dos de las FARC, Raúl Reyes, la eminencia gris del grupo. Poco después muere en su cama el propio fundador, Tirofijo. Defecciones y traiciones diezman a los militantes y el Ejecutivo admite que ha habido infiltraciones en su seno. En unos cuantos meses, la punta de diamante del terrorismo latinoamericano se convierte en un ejército a la desbandada, y si hoy Ingrid Betancourt está libre es precisamente gracias a la falta de comunicación y de coordinación que hoy caracteriza a la organización.
Resultaría prematuro, sin embargo, declarar el final de las FARC. No sería la primera vez que se las da por desahuciadas: en 1980, el número de sus militantes había descendido a 200miembros y la organización estaba sin blanca, hasta el extremo de carecer de dinero incluso para alimentar a sus poquísimos adeptos; sin embargo, Tirofijo tiene una intuición genial. Estipula un acuerdo con la narcomafia colombiana, gestionada en aquel momento por un puñado de individuos, ofreciéndole protección armada contra el Ejército a cambio de una porción de los beneficios del narcotráfico. Las FARC saben moverse en el interior del país y son unos maestros de la guerrilla. Es lo que le hace falta al cartel: mantener alejado al Ejército colombiano para multiplicar la producción de cocaína. La asociación funciona y las FARC se enriquecen.
El actual declive de la organización va unido a la política de erradicación de las plantaciones de coca en Colombia, a la hostilidad de la población civil vejada por secuestros e impuestos revolucionarios y al apoyo militar de los Estados Unidos. Pero el nuevo jefe, el antropólogo Alfonso Cano, de 60 años, podría guardarse un as en la manga: un acuerdo de cooperación con un protector ilustre, el presidente de Venezuela.
Chávez ha defendido en repetidas ocasiones la causa política de las FARC, llegando incluso a incitar a Uribe a reconocer a la organización como fuerza política a cambio de la promesa de su desmilitarización. Colombia y los Estados Unidos sostienen que Chávez protege a las FARC, un verbo diplomático tras el cual se esconde la convicción de que Venezuela es su auténtico patrocinador. En mayo, tras la muerte de Reyes, la Interpol recupera tres portátiles que contenían información relativa a una presunta oferta de 300 millones de dólares por parte de Chávez. En un correo electrónico se ventila la posibilidad de que las FARC adiestren a fuerzas venezolanas en las técnicas de guerrilla. ¿Con qué objeto? No faltan en Suramérica quienes creen que Chávez pretende convertir a las FARC en una milicia personal, en un Ejército en la sombra, oculto en la selva tropical que cubre la mayor parte de la frontera con Colombia. Es para ese ejército para el que hace poco Venezuela ha adquirido 1.000 AK-42 rusos, un arma predilecta por terroristas y guerrilleros pero que no pertenece a la dotación del Ejército venezolano.
Las condiciones económicas de Colombia y de Venezuela parecen confirmar la tesis de que las FARC, si no reconvierten, desaparecerán. El crecimiento es rápido en ambos países por más que la gestión de la economía sea distinta. El presidente Uribe, notoriamente pro americano, ha sido capaz de estimular el crecimiento económico a través de la exportación de manufacturas hacia Estados Unidos y del flujo de capitales extranjeros, que se han triplicado desde 2002, alcanzando los 6.300 millones de dólares. La pobreza y el desempleo han descendido y el índice de popularidad de Uribe ha subido hasta el 80%, gracias entre otras cosas a sus victorias contra las FARC y contra la criminalidad. Los asesinatos han descendido en un 40% y los ataques terroristas en un 77%. La producción de cocaína se reduce y a medida que se van erradicando las plantaciones, los cocaineros las desplazan al otro lado de las fronteras, en Perú, Bolivia y Venezuela.
El crecimiento económico venezolano, por el contrario, va unido al petróleo y al gasto público. No existe un sector privado, pues, al contrario, Chávez se ha esforzado por destruirlo. La economía está a merced de una inflación galopante, el 23% en 2007, casi el doble que en 2008, y se da una carencia crónica de productos básicos, desde la leche a la harina. La retórica anticapitalista del presidente alimenta la fuga de capitales. La criminalidad ha aumentado hasta niveles de récord, mientras que el índice de popularidad de Chávez ha descendido hasta el 40%. Y al presidente le hacen falta grandes esfuerzos para mantener buenas relaciones con sus vecinos antiimperialistas, como Evo Morales, sobre quienes pretende ejercer su propia influencia política.
Y así llega el inesperado final de este episodio del culebrón Chávez: las FARC impiden que la oposición contra Chávez alcance sus propósitos y a cambio obtienen vía libre para reconducir el narcotráfico proveniente de las nuevas plantaciones a través de Venezuela. La transición de grupo armado a narcomafia se concluye y al mismo tiempo se completa la de presidente a dictador.

Una sólo mando en la polícia

Una sola policía nacional, ya/Jorge G. Castañeda
Publicado en Reforma (www.reforma.com), 13/08/2008;
El 1o. de marzo de 1932 el niño de 20 meses Charles A. Lindbergh Jr. fue secuestrado en Hopewell, un pueblo de N. Jersey. El secuestro se volvió noticia inmediatamente porque el padre del bebé era el coronel Lindbergh, primero en volar sobre el Atlántico, y la madre era A. Morrow, hija de D. Morrow, embajador de Estados Unidos en México, amigo del presidente Calles, y que con W. Lippman y el coronel House, fue negociador que ayudó a poner fin a la Guerra Cristera.
En las siguientes semanas se produjeron múltiples intercambios entre el secuestrador, padres y autoridades de N. Jersey y de N. York, y también del gobierno federal representado sin mayor capacidad jurídica por el FBI. El 12 de mayo fue descubierto el cadáver a unos cuantos kilómetros de la casa de los Lindbergh; el niño llevaba dos meses de muerto.La conmoción fue tal por ser quien era -bebé, padre y madre- que de inmediato, en junio, es decir apenas cinco semanas después de descubrir el cadáver, el Congreso aprobó la Ley Lindbergh Antisecuestro, que para fines prácticos determinó que todo secuestro era ipso facto delito federal y se perseguía de oficio por el FBI (el detalle jurídico es más complejo pero se puede resumir así).A partir de ese momento el FBI pudo entrar a la lucha antisecuestros. La historia del FBI está sacralizada por la serie de TV protagonizada por E. Zimbalist, Jr., pero nunca fue tan gloriosa como la imaginó su fundador J.E. Hoover, ni sus admiradores. En muchos aspectos ha sido una institución infame, pero puso prácticamente fin a los secuestros a partir del caso Lindbergh.
Todo esto viene a colación a propósito del caso Martí. Más allá de la tragedia, la pregunta es qué se puede hacer y qué no se ha hecho para limitar, primero, y erradicar, después, la práctica del secuestro en México. Por supuesto no consiste en establecer la pena de muerte, y quizá tampoco la cadena perpetua, que por cierto ambas existían en algunos estados de Estados Unidos (en México la pena de muerte fue suprimida en 2005 en votación unánime de los partidos, con excepción de dos senadoras del PRI).Hay dos posibilidades que han sido comentadas por personas que saben mucho más de esto. La primera es justamente, a la Lindbergh, la federalización ipso facto y la persecución ex officio del secuestro como delito. En México hoy el secuestro es un delito, si entiendo bien, de carácter concurrente, es decir, investigado y perseguido tanto por las autoridades locales como por las federales. Pero no es en automático un delito federal, entre otras razones porque no existe en México un código penal único en el país; sin embargo, hay delitos que se suelen subsumir bajo la figura de delincuencia organizada que sí son en automático federales. No es una panacea pero no existe la menor duda de que la AFI a partir de principios del sexenio pasado había logrado una pericia y una eficacia en el combate a los secuestros que muchos familiares de víctimas pueden comprobar.
La segunda propuesta que muchos hemos formulado hace tiempo, la retomo del lector Juan Bravo que el día de ayer escribe a Reforma proponiendo la creación de una policía nacional única. Esta propuesta que comparto plenamente tuve la oportunidad de formularla hace casi ya 5 años, e incluso en una ocasión fue asumida como propia por el candidato Felipe Calderón en una reunión con el Consejo editorial de Reforma y generosamente atribuida a mi persona. El problema es que una policía nacional, si no es única, no sirve de nada. En México hoy en día, grosso modo, hay 15 mil policías federales y 350 mil policías estatales y municipales. No hay manera de que los 15 mil limpien a los 350 mil; en cambio hay todas las maneras del mundo de que entre los 350 mil, que en general sirven de poco, no haya quien ensucie a los 15 mil federales desamparados, rotados, y totalmente dependientes de las Fuerzas Armadas.
La idea de una policía nacional que no sustituya a las locales es una idea coja. O bien se establece un código penal único en el país y se crea una policía nacional única que sustituya a las existentes, o bien las existentes van a contaminar interminablemente a la policía nueva que se cree, llámese PFP o PF, tenga uniformes grises o azules. Llevamos 10 años desde que Zedillo y Labastida tuvieron la idea de arrancar por este camino. Seguimos recorriéndolo sin llegar a ningún destino. A Calderón le queda cuando mucho un año y medio para alcanzarlo. Ojalá lo haga, por el bien de las víctimas y de todos los mexicanos.

Columna de Javier Ibarrola

Columna Fuerzas Armadas/Javier Ibarrola
Publicado en Milenio (www.milenio.com), 13/08/2008;
No hay marcha atrás
Tres de los hombres fuertes del Presidente sacudieron las estructuras de lo que se ha hecho hasta ahora en contra de la delincuencia organizada, sobre todo el narcotráfico, en un movimiento envolvente que anuncia la madre de todas batallas y de la que ya no hay marcha atrás.
Fue el procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, quien puso una pica en Flandes cambiando a dos de los funcionarios de mayor responsabilidad dentro de la dependencia, para colocar en su lugar, sobre todo al frente de la Subsecretaría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada, SIEDO, un personaje del que se dice goza de excelentes relaciones en el primer círculo del poder militar: Marisela Morales Ibañez.
Medina Mora movió sus piezas para entablar una mejor relación con las fuerzas armadas, de suyo impecables, aunque para algunos de sus colaboradores causa escozor cuando se trata de dar la batalla conjunta.
Dentro del Ejército, se actuó en correspondencia a dicho movimiento, cuando el general Sergio Aponte Polito, comandante de la II Región Militar con sede en Mexicali, Baja California, después de una serie de ríspidos enfrentamientos con las autoridades locales, incluyendo al gobernador y al procurador estatal, a quien el general acusó en reiteradas ocasiones de graves irregularidades y propiciar la desconfianza para que “no existiera más la coordinación tan necesaria entre las autoridades militares y su dependencia, para enfrentar y abatir los índices delictivos”, fue finalmente relevado de su cargo.
La gota que derramó el vaso fue una muy bien orquestada maniobra mediática impulsada por el gobierno local en la que se decía que el general Aponte Polito había disparado su arma de cargo dentro de un restaurante.
Aponte Polito esperaba no sólo que no lo relevaran del cargo, como ya había sucedido por situaciones semejantes en Sonora, Chiapas, Quintana Roo y Sinaloa, sino que alentaba a sus compañeros de armas, para que “no permanezcan callados ante esta clase de calumnias que afectan la dignidad de las personas y sus familias, así como el prestigio del Ejército mexicano, institución que, considero, es la más abnegada, sacrificada y útil a nuestro país; por lo tanto, al no defender nuestro honor, dignidad, derechos y bienestar estaríamos defraudando a quienes nos antecedieron en el Heroico Colegio Militar, enseñándonos las virtudes militares y seríamos considerados por las nuevas generaciones como unos militares apáticos y castrados, lo cual nunca debe suceder porque no somos corruptos y, además, amamos profundamente a nuestro país y buscamos su engrandecimiento”.
La Secretaría de la Defensa Nacional, acostumbrada a encriptar sus decisiones de mando, realizó un amplio movimiento en mandos medios y altos, que incluyó a siete generales, 48 jefes y 15 oficiales, todo para informar el pasado día 8 que el general Aponte Polito había sido designado presidente del Supremo Tribunal Militar.
Su designación no dejó de extrañar tanto a civiles como a militares que sabían de la actuación recia y efectiva del general Aponte Polito en la lucha contra el narcotráfico en diversas partes del país. Extrañó igualmente el nombramiento de un general de División al frente del Tribunal, cuando la legislación Militar sostiene que el grado máximo en esa titularidad es de general de Brigada.
Días después, el secretario de la Defensa Nacional, general Guillermo Galván Galván, daría la nota al revelar que en México hay 500 mil narcotraficantes, es decir, el doble de los efectivos del Ejército y la Armada. Esa es la dimensión del enemigo a vencer.
Quizá por eso, el Almirante Mariano Francisco Saynez Mendoza, secretario de Marina-Armada de México dio el cerrojazo al plan envolvente que el gobierno de Felipe Calderón prepara para intentar frenar al narcotráfico, al decir durante la graduación de la sexta generación de Oficiales Técnico-Profesionales de Infantería de Marina, el mismo día ocho del presente mes, que “en apego a las políticas del Gobierno Federal se seguirá fortaleciendo, en calidad y cantidad, la estructura de la Armada de México hasta que las autoridades civiles cuenten con la fuerza suficiente para hacer frente al narcotráfico”.
El crecimiento incontrolable de la delincuencia obliga a este movimiento, como obliga acelerar la preparación de las agencias civiles de seguridad. Sin embargo, no se puede olvidar que el Ejército es el instrumento que el Estado debe aplicar sólo para los fines de su supervivencia, es el recurso extremo que si se abusa en su empleo sin atender su esencial finalidad, sólo se logrará su desprestigio e ineficacia.
www.geocities.com/fuerzasarmadas_mexico
fuerzasarmadas@prodigy.net.mx

Aponte Polito, entonces ¿si hizo el disparo?

De la columna En Privado de Joaquin López Doriga:
Publicada en Milenio (www.milenio.com), 13/08/2008;
Retales
2. POLITO.- Se ha dicho que el general Sergio Aponte Polito fue removido de la Segunda Región Militar por denunciar a los cómplices del narcotráfico, cuando él sabe que fue por el disparo que hizo en un restaurante y que luego endosaron a un ex jefe policiaco. El 20 de noviembre pasa a retiro; y
3. PRELIBERACIONES.- Marcelo Ebrard debería meter mano a la oficina de su secretaría general, a cargo de José Angel Dávila, donde Maria Elena Morera denuncia que han preliberado a 240 secuestradores y que el justificante es el dinero. ¿Porqué no mirar?
Nos vemos mañana, pero en privado.
lopezdoriga@milenio.com

Los arraigados de SIEDO

Ligan a seis funcionarios de la SIEDO con el narco
Nota de Lemic Madrid
Publicado en Excelsior (www.exonline.com.mx), 13 de agosto de 2008;
Ordena un juez su arraigo para investigar presuntas filtraciones de informaciónSeis funcionarios de alto nivel de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO) son investigados por filtrar información a personas no autorizadas.
Versiones extraoficiales señalan que la organización de narcotraficantes liderada por los hermanos Beltrán Leyva, quienes tuvieron fuertes vínculos delictivos con Joaquín El Chapo Guzmán, podría ser el grupo beneficiado. Los agentes investigados son Miguel Ángel Colorado, Fernando Rivera Hernández, Milton Cilia Pérez, Roberto García García, Antonio Mejía y Jorge Alberto Zavala.
Los cárteles de la droga presuntamente vulneraron la seguridad y confidencialidad de las investigaciones que realiza la Procuraduría General de la República (PGR) en el combate al narcotráfico; seis funcionarios de alto nivel de ésta dependencia son investigados por filtrar información “a personas no autorizadas”.
Algunas fuentes señalan que la organización liderada por los hermanos Beltrán Leyva, quienes tuvieron fuertes vínculos delictivos con Joaquín El Chapo Guzmán, podría ser el grupo beneficiado.
El personal bajo sospecha laboraba en la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO); las primeras diligencias sobre éste caso iniciaron desde hace tres meses.
En los actos de corrupción y deslealtad se encuentra involucrado Miguel Ángel Colorado González, quien se desempeña como coordinador técnico de la SIEDO en la actual administración.
La investigación refiere que, presuntamente, estarían ligados a estas actividades ilícitas los agentes federales Fernando Rivera Hernández, Milton Cilia Pérez y Roberto García García, quienes fueron formados en el Grupo Aeromóvil de las Fuerzas Especiales (Gafes).
Antonio Mejía Robles y Jorge Alberto Zavala, ambos adscritos a la SIEDO, también fueron asegurados ante la sospecha de que colaboraron en la filtración de averiguaciones previas en proceso contra cárteles de la droga que operan en nuestro país.
El agente del Ministerio Público de la Federación obtuvo una orden para mantener bajo arraigo, hasta por 40 días, a los seis funcionarios de la Subprocuraduría; se buscan elementos contundentes que demuestren su participación en estos hechos.
Algunas versiones extraoficiales señalan que uno de los elementos con mayor contundencia para iniciar esta investigación se encontró en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, cuando fue asegurado Ramón Ramírez Luna.
Este hombre arribó a la terminal aérea el pasado 3 de agosto, procedente de Costa Rica; se había tragado 75 cápsulas de cocaína para asegurar la entrega del embarque sin que fuera detectado.
Durante el operativo también fueron capturados dos acompañantes, a quienes se identificó como Azucena Ramírez Flores y José de Jesús Cortés Hernández; al ser interrogados en la SIEDO, presuntamente proporcionaron información sobre los servidores públicos involucrados en la filtración de datos confidenciales.
Supuestamente, desde la PGR se protegía a la organización liderada por los hermanos Marco Arturo y Héctor Beltrán Leyva de los posibles movimientos en su contra; esta versión señala que los primeros nombres que mencionaron fueron de Fernando Rivera Hernández, Milton Cilia y Roberto García García.
Esta situación originó una reunión de mandos en la SIEDO, en la que estuvieron presentes la actual titular de esta área de investigación (Marisela Morales Ibáñez) y un militar de apellido Murgan, presunto enlace con las fuerzas castrenses.

Durante la reunión se resolvió detener a las personas señaladas y, en primera instancia, fueron trasladados a las instalaciones de la Policía Federal que se ubican en la delegación Iztapalapa, para ser interrogados.
Al contar con elementos de prueba sobre su presunta responsabilidad, en la filtración de información reservada de averiguaciones previas en curso, se otorgó una orden de arraigo para continuar con las investigaciones y evitar que los sospechosos pudieran evadirse.

Ernesto Mendieta III

Ernesto Mendieta, el asesor privado fue llamado a declarar como testigo; se rehusó a hablar de su participación en la negociación del secuestro
Alberto Cuenca, reportero.
El Universal (http://www.eluniversal.com.mx/), 13 de agosto de 2008
Además de ser negociador en casos de secuestro, como lo hizo en el plagio del joven Fernando Martí, el especialista en seguridad pública Ernesto Mendieta Jiménez es contratista de los gobiernos de Felipe Calderón y Marcelo Ebrard.
De ambas administraciones, Mendieta ha obtenido contratos para llevar a cabo trabajos de asesoría, capacitación de personal e incluso auditorías.
En el caso del gobierno de la ciudad, la relación de Mendieta Jiménez también incluye su participación en foros y mesas de trabajo sobre seguridad e impartición de justicia, invitado por las propias autoridades locales.
Sin embargo, en entrevista, Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno capitalino, dijo desconocer la existencia de contratos otorgados a Mendieta. “No conozco un contrato con ese personaje, pero voy a pedir la información, no sé si alguna área haya contratado a ese señor para alguna asesoría”, respondió el mandatario.
A través de la empresa Aquesta Terra Comunicación, SA de CV, Ernesto Mendieta obtuvo, por ejemplo, un contrato para proporcionarle un diagnóstico a la Consejería Jurídica del gobierno de la ciudad, sobre los errores técnico-jurídicos que dan lugar a amparos administrativos en contra del gobierno de la ciudad.
El periodo de ejecución de ese contrato fue del 1 de marzo al 30 de agosto de 2007 y por ese servicio la administración local pagó 575 mil pesos, según se desprende del listados de contratos otorgados por la Consejería Jurídica y que es público en su página de internet.
En la elaboración de ese diagnóstico, la empresa Aquesta invitó a otros especialistas en materia de seguridad, como Samuel González, Edgardo Buscaglia y Gleb Zingerman. El primero de ellos negó ser socio de Mendieta en dicha compañía.
Otro contrato que obtuvo Mendieta de la administración de Ebrard y que es mucho más reciente, se asignó a través de la Secretaría de Finanzas el pasado 16 de abril de este año.
Derivado de ese contrato, otorgado por adjudicación directa, Aquesta Terra Comunicación ofreció un curso de capacitación a los integrantes de la Unidad de Inteligencia Financiera para combatir la delincuencia organizada y el lavado de dinero. Por sus servicios, la empresa de Mendieta cobró 142 mil 600 pesos.
Pero Mendieta Jiménez también se encuentra en la lista de contratistas del gobierno de la República en donde, a través de la Secretaría de Seguridad Pública federal, ofreció cursos de formación a los integrantes de la Policía Federal. El pago fue por 157 mil pesos.
El conferencista
Pero además de contratista, Mendieta ha participado como conferencista para eventos organizados por el gobierno de Marcelo Ebrard.
En abril de 2007, por ejemplo, participó en una ponencia denomina “El modelo policial y sus consecuencias”, en el marco del foro La reforma penal en México: análisis, críticas y perspectivas, que organizó el Instituto de Formación Profesional de la Procuraduría de Justicia del DF.
Tan sólo el pasado 4 de agosto de este año, dos meses después del secuestro del joven Fernando Martí, el negociador de ese plagio fue anunciado por las autoridades capitalinas como uno de los expositores en un curso de actualización para 242 defensores de oficio en materia penal, denominado “La defensoría pública de la ciudad de México en el nuevo modelo procesal penal acusatorio”.
***
La duda: Mendieta, ¿quién te contrató?
Asesor privado fue citado a declarar como testigo
Icela Lagunas y Fernando Martínez
El Universal, Miércoles 13 de agosto de 2008
Fue casi una hora lo que duró la primera declaración ministerial del negociador privado Ernesto Mendieta Jiménez, quien fue contratado para acordar la liberación del menor Fernando Martí, secuestrado el 4 de junio pasado y cuyo cadáver fue encontrado el 31 de julio, en la colonia Villa Panamericana.
Una línea de investigación de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) busca determinar el vínculo entre Mendieta, una compañía aseguradora y la familia Martí respecto a las condiciones en que se definió la negociación para el rescate.
Ayer, a las 18:10 horas, el hombre de 1.90 metros de estatura llegó a las oficinas centrales de la Procuraduría, en forma discreta, a pie y acompañado de tres hombres.
No llegó como un declarante normal ante la Fiscalía para la Seguridad de las Personas e Instituciones, sino directo a la oficina del procurador Miguel Ángel Mancera, desde donde fue conducido al despacho del nuevo fiscal antisecuestros, Juan Maya, quien le tomó la declaración personalmente.
Al terminar su exposición, EL UNIVERSAL abordó al asesor privado, quien se rehusó a hablar de su participación en la negociación del secuestro.
“¡No, no, no!”, fue la respuesta ante la insistencia por conocer cuál fue el factor que falló en el acuerdo y qué llevó al fatal desenlace.
En la calle, uno de los acompañantes de Mendieta se acercó a este diario y pretendió comprar las fotografías de éste “para borrarlas”. Ante la negativa, se retiró.
Por la mañana, el procurador Mancera negó tener datos del negociador “porque son del fuero particular de la familia”.
Dijo: “Vamos a analizar cuál fue la participación y si se necesita llamarlo, lo llamaremos”. (Con información de Alberto Cuenca)