29 oct 2006

Hacia la guerra contra Irán

Hacia la guerra contra Irán (3)/William R. Polk*
Los iraníes están convencidos de que el posible ataque contra su país no es más que un farol. Pero, si se equivocan, tal vez presenciemos el panorama que describiré a continuación. De momento, aviones no tripulados y otros ingenios han procedido a identificar objetivos y, aunque la información constituye un secreto, las filtraciones a la prensa indican que se han seleccionado hasta un millar de posibles objetivos.
Como en el caso de Iraq, un ataque daría comienzo con un bombardeo a gran escala. Como buena parte de las instalaciones nucleares se encuentran situadas en zonas urbanas, se producirían notables daños colaterales en Teherán, Isfahán y otras ciudades. Luego, fuerzas especiales se adentrarían en territorio iraní con la misión de destruir las instalaciones aún no afectadas. Toparán inevitablemente con resistencia por más que el ataque estadounidense destinado a aterrar y sobrecoger haya logrado desbaratar en parte las fuerzas armadas iraníes, compuestas de 850.000 hombres. Muy posiblemente caigan algunos miembros de los equipos especiales estadounidenses y otros no alcancen sus objetivos. Deberán enviarse equipos de rescate, lo que significará el comienzo de una guerra de guerrillas. Irán posee una guardia nacional compuesta de 150.000 hombres que en la guerra contra Iraq hizo gala de un fervor y entrega fanáticos; ahora volverían a mostrar similar comportamiento. Irán podría librar una prolongada guerra de guerrillas. Las guerrillas resultarían un blanco elusivo y contarían con el respaldo de la población.
Una vez iniciada, la guerra de guerrillas excedería las fronteras iraníes. Desde decenas de bases esparcidas por el golfo Pérsico y en otros lugares los iraníes lanzarían a no dudar numerosos misiles de fabricación rusa, china e iraní contra bases estadounidenses en Qatar, Iraq y, probablemente, Afganistán. Al propio tiempo, con o sin ayuda o guía iraní, es muy plausible que sus correligionarios suníes perpetren acciones violentas en su ayuda. Iraq es un país gobernado por un gobierno chií promovido por EE. UU. y los 15 millones de chiíes del país mantienen un vínculo especial con Irán. Se multiplicarían los ataques contra las tropas estadounidenses. El millón de chiíes de Líbano atacarían el objetivo cercano, Israel, y en Arabia Saudí, los chiíes, que controlan las instalaciones petrolíferas, podrían dañar el suministro.
La producción de crudo iraní se interrumpiría, lo que restaría un 5% de petróleo al mercado mundial. Los eventuales problemas en el suministro saudí acarrearían problemas incluso más serios. Si quedara afectado el tránsito de petroleros en el golfo Pérsico, el problema aquejaría a un 40% del suministro mundial. Aumentaría notablemente el precio del crudo, que ha subido de 11 dólares el barril en 1990 a un máximo de 80 dólares este año y se halla en torno a los 60 dólares el barril. El economista y premio Nobel Joseph Stiglitz y la profesora de la Universidad de Harvard Linda Bilmes han calculado que cada dólar de incremento en el precio del petróleo merma la renta nacional estadounidense en unos 3.000 millones de dólares. Por tanto, si el petróleo sube de 60 dólares a 120 dólares el barril, el coste para EE. UU. sería de unos 120.000 millones de dólares, seguramente mucho mayor. Algunos llegan a hablar de un coste de 300 dólares el barril. Tal subida de precio sumiría al mundo en una depresión económica. Pero el petróleo no es, naturalmente, el único coste de esta cuestión. Aunque el Congreso estadounidense no ha dado por concluida la asignación de fondos destinados a Iraq, se calcula que pueden llegar a unos 500.000 millones de dólares. Y éste es sólo parte del coste. Los citados economistas han calculado que los gastos totales pueden oscilar entre uno y dos billones de dólares, dependiendo de lo que EE. UU. tarde en salir de Iraq. Pero en el caso de Irán la operación comportaría un coste tres o cuatro veces superior al iraquí. A fin de amparar a la sociedad estadounidense de los efectos negativos de la guerra de Iraq, la Administración de George W. Bush se ha embarcado en préstamos por valor de la cifra de vértigo de 540.000 millones de dólares durante el año fiscal 2004. Como buena parte de este dinero procede de China - país contrario al ataque contra Irán y que sufriría además las consecuencias económicas-, podría suceder que no quepa disponer de este cojín financiero en el año fiscal 2007. El experto financiero Felix Rohatyn ha señalado que el coste en cuestión resultaría insoportable.Pero hablar de dinero no zanja el tema de los costes de la operación.
Aun cuando el ataque sea un éxito en un principio, las bajas podrían ser elevadas. El conflicto de Iraq ha ocasionado hasta ahora unas 2.600 víctimas mortales estadounidenses y los heridos oscilan en torno a 20.000, la mitad de los aquejados de incapacidad permanente. Unos 50.000 padecen graves problemas de pérdida de visión, confusión mental y daños neurológicos de por vida. Un número similar precisará de atención psiquiátrica. Un número desconocido puede verse aquejado de los efectos derivados de las bombas de uranio emprobrecido y desarrollar algún tipo de cáncer.
Por último, podría suceder que esta guerra no pueda ganarse y se convierta en indefinida. Podría sumir al mundo en un torbellino. Se calcula que el coste de la guerra larga en la que los neoconservadores se han empeñado podría alcanzar la cifra de unos 15 billones de dólares. Pero, atención, ésa sería sólo la ganga de la guerra: el coste de verdad consistiría en la destrucción del mundo en que vivimos y la sustitución de nuestra buena vida en términos cívicos, culturales y materiales por algo parecido a la pesadilla vaticinada por George Orwell en su novela 1984.
En mi próximo artículo expondré un plan para evitar esta pesadilla.
Polk es miembro del Consejo de Planificación Política del Departamento de Estado en la presidencia de John F. Kennedy.
Traducción: José María Puig de la Bellacasa
Tomado de LA VANGUARDIA, 29/10/2006):

Joel Ortega el bueno

Textos sobre el libro de Joel Ortega presentado la tarde del viernes en el sur del DF; la primera es una colaboración de Rogelio Hernández López publicada este sábado 28 de octubre en Milenio Diario y la otra es un ensayo de Arturo Martínez Nateras - quien hace mucho se declaro marxista lenonista (por John Lennon), recibido por correo electrónico; ambos son amigos de Joel desde el Partido Comunista Mexicano.
Entre excomunistas te veas
El Otro Camino de Joel Ortega Juárez
La irreverencia como método libertario
Para Marcelino Perelló el texto “es un reportaje agudo, contradictorio, como su tiempo, y un testimonio valiente… El relato agrega abigarrado y lúcido será sin duda polémico.

Joel Ortega presentó ayer su libro autobiográfico
Sólo así, como libertario, se puede entender a un personaje de la izquierda que, a contracorriente, rechaza liturgias ideológicas, o hacer héroes, o capillas políticas o reverenciar a nadie, ni siquiera de palabra; el que como líder estudiantil encaró a Luis Echeverría para decirle masacrador, que como dirigente comunista calificó de dinosaurio a Arnoldo Martínez Verdugo y a Cuauhtémoc Cárdenas de príncipe indígena sin carisma. Es el mismo que, desde la izquierda, ayudó a ganar a Fox y ahora le espeta: “Vicente, te arrugaste. Sacaste al PRI de Los Pinos y lo regresaste por la ventana”.

Joel Ortega Juárez, líder del 68, militante desde joven del extinto PCM, fundador del sindicalismo universitario y del PMS y PSUM antecesores del PRD ya cumplió 60 años y como articulista en MILENIO sigue siendo ese irreverente natural, “libertario” de vocación, como lo relata en 367 páginas de su libro, autobiográfico, El Otro Camino. Cuarenta y cinco años de trinchera en trinchera.
Ese libro, para Jorge Castañeda Gutman, representa “un género poco explorado en México; ni los políticos, ni los empresarios, ni los intelectuales suelen compartir con nosotros sus memorias… esta es una historia fascinante, la de Joel y del país en el último medio siglo. La cuenta bien y bonito, explicando, revelando, analizando momentos y movimientos que han sido estudiados muchos de ellos, pero no narrados ni sentidos. Ya no habrá posiblemente vidas así”.
Para Marcelino Perelló el texto “es un reportaje agudo, contradictorio, como su tiempo, y un testimonio valiente… El relato agrega abigarrado y lúcido será sin duda polémico. En buena hora. No podía ser de otra manera viniendo de un hombre que cultiva con esmero, cual preciosa y frágil orquídea, el desacato”.
"Muchos se irritarán por los juicios de Joel” advierte, en el prólogo, José Woldenberg, también político de izquierda, ex presidente del IFE y ahora presidente del Instituto de Estudios de la Transición Democrática.
Ortega como le apoda el periodista Jorge Meléndez Preciado narra su juventud en los barrios populares y bravos de Santa Julia, allá por Popotla, muy cerca del Casco de Santo Tomás.
Y de sus vínculos con la política, Joel repasa cómo se inició y cómo transitó, velozmente, del enamoramiento por la revolución cubana, por el Che y por Fidel a la la irreverencia y después al desprecio por “Castro”. Relata el apoyo que él y Jorge Castañeda prestaron, en 2003, a los disidentes cubanos Vladimiro Roca, Elizardo Sánchez, Ruben Lau y al poeta Raúl Rivero.
La juventud comunista, la revuelta estudiantil de 1968, luego la era del terror, las masacres contra líderes y los grupos armados en los setenta, la desaparición del PCM y otras muchas páginas son narradas detallistamente por un protagonista central, como la formación del Grupo San Ángel hasta la promoción de Cuauhtémoc Cárdenas, al que le retiró la palabra porque “su gobierno en el DF fue un fracaso estrepitoso”.
La crítica de Ortega Juárez es desalmada contra las izquierdas políticas de México: “… se diluyeron en la construcción de un partido sin programa, sin estructura, cohesionadas por un caudillo anticarismático y de poco brillo intelectual”, punza en sus conclusiones.
Las partes más novedosas, por lo poco público de los sucesos, son los movimientos que se hicieron desde la izquierda para apoyar a Vicente Fox en las elecciones de 2000. Joel, el “güero” Castañeda, Porfirio Muñoz, el hijo de Heberto Castillo y otros que querían impulsar la transición democrática, calcularon indispensable sacar al PRI de Los Pinos y entonces se les atravesó el “ranchero, simpático y dicharachero”.
“Fue el peor negocio político”, escribe en ese esfuerzo para enriquecer la mermada cultura política.
México/Rogelio Hernández López

El hereje pontifical/Arturo Martínez Nateras
2006-10-27

Joel Ortega Juárez escribió su testimonial editado por el FCE, 2000 ejemplares, 368 páginas, cinco apartados y un apéndice; con prólogo de José Woldemberg y notas de solapa de Marcelino Perelló y Jorge Castañeda.
El libro El otro camino. Cuarenta y cinco años de trinchera en trinchera se lee con gusto. Leer en Acapulco es uno de los placeres insospechados. Al terminar esta lectura me sentí muy bien, contento con un muy grato sabor de boca, divertido y ciertamente viajando por los túneles de la nostalgia y del tiempo. Espero que pronto otros compañeros se decidan a escribir y encuentren editores que les publiquen. Lo mejor de El otro camino es que terminó por convencerme de volver sobre las huellas de nuestras andanzas.

Los jóvenes comunistas, la mayoría éramos muchachos mas corrientes que comunes, llenos de idealismo y también de amor, de alegría. Los provincianos, éramos desmadrozos por excelencia estábamos muy lejos de las poses heroicas y grandilocuentes. Leo a los sexagenarios de mi generación tan solemnes y cariacontecidos que francamente me llenan de risa. Nadie cogía, nadie cachondeaba, nadie se emborrachaba y somos una generación de alcohólicos, nadie se las tronaba…. Los héroes como los ángeles no tienen sexo. Joel nos quedó a deber el relato de la travesía sobre el atlántico en el crucero de la pasión con Josefina y la de Pablo con Elvira… Joel por lo menos no es un renegado de los ideales de los jóvenes comunistas.

El testimonio de un actor o testigo de sucesos públicos es un género libre, que puede ser un excelente insumo para los historiadores. El testimonio es una expresión del individuo, de la subjetividad humana. Quien testimonia cuenta lo que quiere y se calla lo que desea. Joel no es la excepción. No obstante los anchos márgenes del género, el testimonio gana con la consulta y las ayudas documentales de memoria y cuando es riguroso multiplica su valor. No hay nada mas infiel que la memoria que tiende a ser cómplice de uno mismo.
Joel cuenta su vida desde la óptica del capitalino de barrio, recrea una buena parte de sus apreciaciones sobre movimientos sociales y políticos que conmovieron al país y sembraron el semen de la transformación democrática. Sin reserva recomiendo su lectura. Como los recuerda cuenta los hechos. Quien testimonia tiene una parte de la película, la de su óptica y su entorno, de sus anhelos, intereses y los afanes de trascendencia. El testimoniador suele creer ser o haber sido, el ombligo del universo y ni por asomo admite siquiera la menor posibilidad de error. Joel según Joel, siempre tuvo la razón en todo lo vivido y lo realizado. Joel es un hereje dogmático, un guardian celoso de los mandamientos de la sacrosanta inquisición disfrazada de heterodoxia.
Joel es su familia, sus padres y hermanos, sus esposas e hijos. Me une a Joel una relación afectiva. Además de vida política compartimos momentos muy gratos en las temporadas amistosas con Pablo y con él. Por ellos conocí el desaparecido Kukú de aquellos chamorros de cerdo con papas y cerveza alemana, que después sería el lugar preferido con María de la Luz; ella solidaria acompañó creo que en nutrición a doña Mary, la madre de Joel, durante los últimos días de aquel doloroso cáncer, su dulce madrecita me regaló un billete de la lotería cuando salí de la cárcel, creo que Joel me acompañó a Tuxpan en diciembre de 1971.
Joel fue un dirigente destacado en la UNAM, especialmente el 10 de junio de 1971 y el 14 de marzo de 1973. Militante de la juventud y del partido comunista, de la Central Nacional de Estudiantes Democráticos, sindicalista en la UNAM, foxista de convicción, zapatista de ocasión, libertario por autodefinición, escribano y escritor, articulista y editor.
Joel siempre Joel. El fugitivo del poder siempre detrás del poder, por más que pretenda vender la imagen del libertario heterodoxo, hierático se autodefine y también gozoso usufructuario de las mieles del comunismo internacional en no pocos viajes de placer y de estudios. Joel libo el amargo néctar de la exclusión en su fallido asalto a la corte foxiana. Joel siempre congruente con sus incongruencia e inconsistencias. Amigo de sus amigos y víctima del uso de sus incondicionalidades, desechado y mal pagado por las ingratitudes de aquellos a quienes prestó sus servicios y oficios políticos. Joel evade en el libro su relación sadomasoquista y las causas de su distanciamiento con Pablo Gómez Àlvarez, el gran amor de su vida. Mucho me hubiese gustado conocer algunos pormenores de cuando ellos introdujeron en el PCM las prácticas fraudulentas y alteraron los resultados de la elección del CC del XVIII Congreso del PCM para desacreditar a algunos de los directivos, entre ellos a mí, a quien redujeron algunas decenas de votos en la primera elección en urnas y mediante voto secreto.
Joel cuenta, cuenta bién y bonito una parte de los esfuerzos de miles de jóvenes de aquella generación; de los comunistas sesenteros y reconstruye las fobias que han sido medulares en su existencia ya sexagenaria. Me gustó mucho el prólogo de Pepe Woldemberg y como él dice el testimonio es superior al silencio que hoy envuelve nuestro pasado inmediato. JWR señala con tino “la forma superficial y pontificia de abordar algunos pasajes complejos”
En El otro camino, Ortega Juárez aborda asuntos que ameritan algunas precisiones o francamente debates por su alejamiento con los hechos reales. Obviamente que las concepciones soporte de la vida de Joel son las suyas propias y de ellas o sobre de ellas polemizamos oportunamente. Joel comete el error de eregir su estatua de héroe a costa de honras y descréditos. Joel calla tanto o mucho más de lo que dice —Marcelino dixit—. Allá él.
Algunas precisiones a vuelapluma. Palabra contra palabra.
La huelga de 1966 en la UNAM —marzo-mayo— es un acontecimiento histórico, una victoria clara del movimiento estudiantil y de la conducción de la Juventud Comunista, de la CNED y de sus aliados. Los compañeros de la Facultad de Derecho, del Partido Estudiantil Progresista y del Club de la JCM 26 de Julio tienen los méritos mayores Sin la renuncia del doctor Ignacio Chávez y la asunción del ingeniero Javier Barros Sierra, nadie podría entender al 68 mexicano. Todo empezó cuando ganaron la sociedad de alumnos postulando a José Enrique Rojas Bernal como presidente y desde allí frente al autoritarismo de Chávez y a las pretensiones de imponer al nuevo director siempre vinculados al rechazo al nefasto cuerpo de vigilancia que hacía de las suyas. Reducir la huelga de 1966 a una conspiración contra Ignacio Chávez desde la presidencia es por lo menos desatinado. El 66 en la UNAM es uno de los movimientos mas importantes y menos comprendidos. No es real como sostiene Joel que el dirigente principal haya sido Leopoldo Sánchez Duarte, hijo de don Leopoldo Sánchez Celis, exgobernador de Sinaloa, partidario del aspirante presidencial Emilio Martínez Manotuo. Las decisiones principales y las iniciativas de la lucha que daría pie al ensayo del Consejo estudiantil Universitario eran del Club 26 de Julio donde figuraban camaradas como José Barragán Gómez, Arturo Zama Escalante, Rubén Valdespino García, nuestra entrañable Cecilia Soto, la Nacha, la Tita, Ladislao Hernández, Sergio Mújica Montoya, El chito y tantos y tantos mas. El polito en el mejor de los casos era un activista colocado en el primer plano con su expulsión a quien su padre se llevó a Sinaloa para evitar tanta suspicacia. Fue Enrique Rojas Bernal quien le arrancó a Chávez la firma en un texto de renuncia cuyo original conserva en su despacho en la Notaría a su cargo. Los méritos de otros compañeros como los de Economía, de Ciencias, de Políticas, de las prepas, de medicina son insoslayables. En 1966 se consolidó la formación la nueva generación de dirigentes universitarios y estudiantiles a nivel nacional. Aquella victoria fue obra colectiva de las fuerzas universitarias democráticas, entre ellas de manera relevante de la JCM y de la CNED. Gracias a ello poco después Arturo Zama Escalante sería elegido Consejero técnico y consejero universitario, surgiría en derecho el Directorio estudiantil; Pablo Gómez ganaría la presidencia de la mesa directiva en Economía; en Ciencias destacaría Marcelino Perelló, Gilberto Guevara Niebla, Rosa Luz Alegría, en Filosofía Roberto Escudero, Luis González de Alba; Raúl Moreno Wonche en Medicina y tantos y miles más…Por desgracia no existen ni los testimonios detallados y la historia de esta gesta está pendiente. Rafael Aguilar Talamantes organizador de la CNED, inmerso en los preparativos del Congreso Constituyente mantuvo su liderazgo y consejo cotidiano con los compañeros de la UNAM y especialmente en Derecho
Pobre hasta el exceso es la flaca memoria sobre los movimientos en la UNAM. Joel debió atender las recomendaciones que dice le hizo Enrique Krause. El texto está plagado de imprecisiones y desatinos. Por principio de cuentas no es cierto que “lo cierto fue que el 26 de mayo se realizó un mitin gigantesco en la explanada, un grupo de derecho entró a la rectoría y el rector tuvo que renunciar…el grupo encabezado por Leopoldo Sánchez Duarte conminó al doctor Chávez a renunciar. Le puso la renuncia sobre el escritorio y le obligó a firmar…”y siguen las fantasías (pp 126 y 127)
Justo el mismo 26 de abril—no de mayo— horas después, José Enrique Rojas Bernal era elegido, a propuesta de Talamantes y aclamado presidente de la CNED al frente de un comité ejecutivo nacional amplio fiel reflejo de las alianzas y de una política incluyente que procurábamos llevar a la práctica los militantes comunistas en los centros de estudio. Este fue siempre uno de los temas mas ásperos en el debate con los agrupamientos y partidos que disputaban concepciones con la JCM y la CNED.
• Existen otros temas universitarios que ameritan precisión. Anoto el referido a la posición encontrada de Joel contra la mayoría de los comunistas sobre la huelga del STEUNAM a la que se sumaría con reticencias después de un rechazo inicial amparados en el tema de la clausula de exclusión y del purismo universitario. Campa y la inmensa mayoría apoyamos activamente la huelga, participamos en la conducción y con Evaristo Pérez Arreola ya militante del PCM logramos la firma del contrato colectivo y el reconocimiento pleno del sindicalismo en las universidades. Después confrontamos a Soberón en contra del denominado Apartado C del Artículo 123, logramos y redactamos del texto constitucional que incorpora la autonomía universitaria y los derechos sindicales a la Constitución. La unificación de los sindicatos y el nacimiento del STUNAM fue iniciativa de Evaristo Pérez Arreola. Permanentemente lo veníamos planteando pero la coyuntura se presentó a raíz de una huelga sin salida para lo cual Evaristo pactó con Eliazer Morales y el núcleo del SPAUNAM la fusión y a partir de su pacto se procesó la decisión en los respectivos órganos de dirección.
Joel se excede en las consideraciones personales sobre el debate en torno a la visita de Luis Echeverría a la UNAM. Este es su día memorable y en abono a ello valdría la pena reconstruir los hechos. La pugna no se dio entre los salvadores de la pureza socialista y revolucionaria y los comunistas ortodoxos o del aparato. El riesgo lo corrimos todos, cada uno desde la posición propia y la línea acordada en la dirección con la participación de todos incluso del prio Joel.
Imposible abordar todos los asuntos del libro pero mucho me gustaría que Joel platicase como le hizo para llegar en tren a Dolores Hidalgo si a la cuna de la independencia no llega el ferrocaril
• El 26 de julio de 1968. Joel andaba de viaje rumbo a Sofía Bulgaria pero este dato no puede servir como coartada para afirmar que esa tarde “La FNET…encabezó la denuncia de estos hechos represivos y se sumó a una manifestación organizada por la Juventud Comunista, el 26 de Julio en el Hemiciclo a Juárez. Ese día confluyeron las marchas, La de la FNET…y los comunistas con sus aliados, siempre peleados, divididos, pero en pie de lucha” (pp142) Parece increíble que casi 40 años después se escriba con tanta ligereza sobre lo sucedido el 26 de julio. La FNET nunca se sumó a nuestra manifestación a pesar de los esfuerzos que hicimos con los compañeros del IPN que formaban parte del CEN de la FNET. Los muchachos de la Vocacional cinco hicieron hasta lo imposible para convencerlos a hacer una sola marcha. Ellos nunca aceptaron, se deslindaron de nosotros según eso para evitar riesgos de provocación. La marcha de la FNET partió de la Ciudadela rumbo al Casco y nuestros camaradas mantuvieron las consignas de marchar al centro y lograron convencer a una buena cantidad de politécnicos quienes dejaron solos a los dirigentes oficialistas. Nosotros los encontramos. Después de la primera madriza nos concentramos en el Hemiciclo, ya organizados avanzamos y fuimos reprimidos, acosados, golpeados por los granaderos. Todavía logramos realizar un mitin, de nuevo en el Hemiciclo del cual doy cuenta en un relato especial. A partir de allí se desencadenó la ola represiva entre el 26 al 30 con cientos de detenidos en un operativo en contra nuestra, destinado a exterminar y aniquilar a los comunistas. El centro de la ciudad de México fue escenario de incontables batallas durante esos días.
Menos mal que Joel no reniega, aun cuando se equivoque en detalles importantes. Otra es la actitud por ejemplo de Gilberto Guevara Niebla.
• La otra táctica en el CNH. El tema de la vuelta a clases. Joel propone bien algunas reflexiones de fondo sobre la táctica del movimiento, las responsabilidades del CNH, de los representantes, y por supuesto que las nuestras de los jóvenes comunistas. Este es un magnífico ejercicio mental que debemos encarar desde ahora al 2008 con motivo del 40 aniversario del 68. Los comunistas discutimos el asunto de proponer el levantamiento de la huelga manteniendo la lucha y el movimiento. Lo hicimos primero entre algunos de nosotros, llevamos la discusión a una reunión de activo realizada el 14 de septiembre, al otro día de la manifestación del silencio.
Joel es ese empeño para edificarse la estatua al héroe y al mártir escribe en relación a la idea del levantamiento de la huelga “ Cuando planteamos estas ideas en un Activo (reunión plenaria de la Juventud Comunista), el Búho, Marcelino y yo casi nos linchan” (p155) Según recuerdo y apoyado en textos como Los días y los años de Luis González de Alba nosotros sí aprobamos llevar estos planteamientos al CNH, perdimos la votación pero allí queda constancia de nuestra alta responsabilidad. Los comunistas intentábamos actuar como dirigentes no como simples representantes. Este era el meollo de nuestras divergencias con los generales de la derrota.
La reunión del Activo empezó con un par de intervenciones una de Leonel Posadas Segura y una mía exponiendo nuestra percepción y un paquete de propuestas para fortalecer la lucha y preservar la organización; para avanzar manteniendo una ofensiva política inteligente mucho más después del éxito rotundo de la manifestación del silencio.
¿Qué dicen otros autores? Tanto Raúl Álvarez Garín: La estela de Tlatelolco; como Luis González de Alba y Gilberto Guevara Niebla. La libertad nunca se olvida es diferentes libros y ensayos coinciden en acusarnos de introducir, desde septiembre el tema del levantamiento de la huelga. Cada uno a su manera y con estilo propio usan el tema para batir lanzas en contra de la juventud comunista y de sus delegados. ¿Quién tiene razón?
¡Sí! Nosotros propusimos sin éxito el levantamiento de la huelga cuando hacerlo implicaba obtener una gran victoria, mantener y desarrollar el movimiento y en momentos en los cuales los riesgos de represión brutal eran más que evidentes. Luis González de Alba en su libro Las mentiras de mis maestros, parece a punto de una dubitativa corrección autocrítica: quizá, probablemente el desenlace pudo ser distinto. Los resultados son los que fueron y el pretérito imperfecto del subjuntivo es la conjugación de los pendejos, pero como gimnasia mental es muy válido para situar la responsabilidad de cada quien.
Sigo pensando en la inmensa falta que hace el relato de Marcelino Perelló Valls. Mi amigo José Barragán murió y no dejó su testimonio como también creo imprescndibles los de Carpóforo Cortés y los compañeros de la Voca Siete, los de Benito Collantes y de la Prepa siete, de Ceferino Chávez y Martha Servín de Biológicas, de Herlinda Sánchez Laurel, por supuesto de César Enciso; de nuestras muchachas universitarias y normalistas que no eran pocas y si muy chulas. Tengo un encantador texto de José David Vega y así entre muchos podemos armar un precioso mosaico de los comunistas del 68 mexicano.
• Los del movimiento y los del aparato. Joel persiste en la desatinada división de la JCM, de la CNED y del PCM en dos polos. “Siempre formé parte del ala disidente del PCM, y de la JCM, es decir de quienes estábamos en el movimiento de masas, en este caso el movimiento estudiantil o el sindical, y eso fue importante porque nos daba una sensibilidad diferente, teníamos un horizonte distinto a los partido encerrado en los locales” (p129). “Es necesario distinguir la existencia de dos grandes grupos en el Partido Comunista y en el Juventud Comunista, de un lado la gente del aparato, de la dirección y, de otro, la gente con algún tipo de vínculo de masas que ahora puede traducirse como sociedad civil: estudiantes, profesores, obreros, campesinos…”(p 73) Inventa un grupo de seguridad en el II Congreso de la JCM que los abucheo y hostilizó.
De entrada admito la existencia de un aparato permanente. Sin embargo las verdaderas diferenciaciones ocurrían entre diferentes concepciones y percepciones de compañeros de lucha. Joel describe algunas de ellas y siempre son entre dirigentes sociales, políticos de masas. Es importante poner las cosas en su lugar.
El aparato organizaba los congresos, cargó a cuestas con las diferentes campañas a esos camaradas les corresponden los méritos de la realización práctica y el milagro del acopio de recursos para la construcción del Partido, para la sobre vivencia de sus cuadros directivos y profesionales. Sin ellos, todo hubiese sido mucho más difícil pues además hacían las cosas con mucha alegría, con cariño; resistiendo estoicos las majaderías de cuadros hambrientos, famélicos y desesperados.
Los del aparato también están entre los conquistadores del registro del PCM entregado como legado generoso al PSUM, al PMS y después al PRD.
Durante aquellos formar parte del aparato del PCM y de la JCM, de sus direcciones, en especial la de la JC, lejos de ser un privilegio significaba sacrificios al por mayor, privaciones, ser presa visible del blanco de la persecución e incluso menosprecio, por quienes fugaces, desordenados e irresponsables de manera absurda distanciaban a los comunistas del movimiento y a los del aparato. La inmensa mayoría de ellos provenían del movimiento de masas y nutrieron las filas de los organizadores permanentes.
Fueron conspiradores eficientes. Participaron en infinidad de acciones y actividades no legales o francamente ilegales. Se las gastaba como los meros buenos en la clandestinidad, en la falsificación de documentos, en el resguardo de compañeros, en la atención a las escuelas de cuadros del país y de fuera. Los del aparato son los comunistas a quienes siempre han tratado de marginar y de expulsar de la vida y quienes surgen y resurgen a pesar de todos los pesares. No mi querido Joel las cosas se desenvolvía de otra manera
El mismo relato de Joel, salvo las pugnas cupulares, describe conductas, contradicciones y tomas de posición de dirigentes y activistas del movimiento mismo. Los miembros de la dirección de la JCM, de los sesenta y los setenta en su inmensa mayoría eran dirigentes inmersos en el movimiento, y como él mismo dice acreditados y con alta capacidad de movilización. El debate en el III Congreso de la JCM se libró entre las posturas extremas de quienes planteaban la línea armada y quienes postulaban perseverar en la lucha de masas.
Joel llegó a ser tan hereje que fungió como huésped, confidente y dama de compañía de Arnoldo Martínez Verdugo, como su aliado leal.
Miscelanea. Sería imposible en un acercamiento como este hacer la crónica de todo el libro y mucho menos debatir las sentencias pontificales que lo ameritan. Joel empobrece el texto con sus expresiones despectivas relacionadas con líderes de la talla de Evaristo Pérez Arreola quien además fue especialmente solidario con Joel. Ortega en cambio no regatea mieles al Fiscal Ignacio Carrillo Prieto quien tiene méritos pero también cometió desatinos altamente costosos. Entre las imprecisiones destaco que en 1971 no hubo amnistía a los presos políticos, (p111) que quienes salieron del país admitieron un autoexilio solicitado, pactado y convenido en lo oscurito, nosotros la mayoría de los presos comunistas respetamos su decisión pero no la compartimos, quienes camaradas, se acogieron a la medida fueron objeto de solidaridad y de comprensión. ¿Votamos por seguir presos? Este es un planteamiento muy sesgado. Nosotros votamos en contra de un autoexilio admitido, mantuvimos la vertical y finalmente salimos los últimos el 21 de diciembre de 1971. A mi me detuvieron en noviembre de 1968 no en 1969…Me parece grave sentenciar y admitir que a Joel Arriaga y a Enrique Cabrera los haya ejecutado El Yunque. No está claro pero los indicios apuntan en contra de Echeverría y el aparato policiaco y militar nacional y estos crímenes son parte del exterminio y de los delitos de lesa humanidad cometidos por el gobierno mexicano…
Enhorabuena Joel. La lucha sigue, uno se coloca en cada momento en la trinchera propia. Me quedo con el grato sabor de la lectura y le obsequio a Joel Ortega un par de días plenos, tiempo suficiente para leer El otro camino y para escribir estas líneas. Sea por las hazañas compartidas, por los agridulces y por aquella generación nuestra. La lucha sigue y los 40 años del 68 serán un nuevo tiempo de reflexión. Total como dice Arturo Zama, dentro de 200 mil años ya no quedará nada de nosotros, nada, ni la nada…



Niall Fergusón

EE UU: 300 millones (de personas), ¿y?/Niall Ferguson*

Cabría establecer la hipótesis de que un país con una población de 300 millones de estadounidenses constituye una magnitud suficiente como para gobernar todo el planeta o, como mínimo, un par de países frágiles y desestructurados del mundo. Iraq tiene 27 millones, Afganistán 31 millones de habitantes. No obstante, mientras Estados Unidos acaba de alcanzar oficialmente la cifra de 300 millones, hemos oído asombrosas manifestaciones que vienen a levantar acta de las dimensiones de la crisis que encara el virtual imperio norteamericano.
El primer reconocimiento en tal sentido ha procedido de la persona del propio George W. Bush. A la pregunta de los periodistas de si la situación en Iraq era comparable a la de Vietnam en la fase de la ofensiva del Tet de 1968 - situación interpretada de forma errónea por muchos como el principio del fin del apoyo norteamericano a Vietnam del Sur-, el presidente admitió que la comparación “podría ser correcta y acertada”.

Ese mismo día, el portavoz del mando militar estadounidense en Iraq confesó que el último esfuerzo de sus fuerzas armadas para sofocar la escalada de la guerra civil en el centro de Iraq “no ha respondido a nuestras expectativas, tendentes a conseguir unos niveles inferiores de violencia”. Jerga militar para decir que han “fracasado por completo”.
Hace un año, tales declaraciones habrían sido titulares de prensa.
Ahora, la gente se ha limitado a encogerse de hombros. De hecho, es ya un tópico afirmar que Iraq se ha convertido en la nueva pesadilla para Estados Unidos.
Ahora bien, ¿se trata de una realidad inexorable? Hace menos de un siglo, antes de la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña tenía 26 millones de habitantes, apenas un 2,5% de la humanidad. Sin embargo, los británicos fueron capaces de gobernar un enorme imperio que abarcaba 375 millones de habitantes suplementarios, más de una quinta parte de la población mundial. Entonces, ¿cómo es que 300 millones de estadounidenses no pueden reducir y poner en vereda a menos de 30 millones de iraquíes?
Hace tres años, cuando Estados Unidos irrumpía en Iraq, escribí un libro titulado Coloso, cuyo subtítulo, Auge y decadencia del imperio americano, resumía, de hecho, una sombría y pesimista predicción. Mi razonamiento señalaba que resultaba improbable que Estados Unidos pudiera ser un poder imperial tan exitoso y tenaz en su empeño como lo había sido su predecesor británico, debido a un triple motivo: su déficit económico, su dispersión y falta de coordinación en el terreno de la iniciativa política, y sus insuficientes recursos humanos en el plano militar. De manera bastante brutal y aun bárbara, comparé el imperio norteamericano con “esos obesos teleadictos (…) que viven a crédito, se resisten a marchar al frente y se sienten inclinados a perder todo interés en tareas que requieran un esfuerzo prolongado”.

Me habría gustado equivocarme. Lamentablemente, los acontecimientos en Iraq han dado la razón a este análisis. No ha cuajado ningún plan Marshall para reanimar la economía iraquí y el respaldo interno a la operación en marcha duró poco.
Invertí buena parte del mes pasado viajando por distintos puntos del país (deteniéndome en librerías y salas de conferencias, donde departía con lectores y público diverso), de Manhattan a California y Arizona. Casi todas las personas con las que tuve ocasión de conversar - incluidos numerosos republicanos- suspiraban por que su país saliera de Iraq (esta semana he recibido un e-mail que resume el talante: “Estamos hartos de él (Bush) y de su guerra”).
En fin, falta de fondos y apoyo pasajero, efímero… La verdad, no obstante, es que se trataba de problemas de fácil pronóstico que por cierto ya se han registrado en anteriores incursiones de Estados Unidos en tierras extranjeras (la presencia en Alemania occidental y Japón durante la posguerra constituyen excepciones que demuestran la regla). En todo caso, sigue siendo preocupante el déficit apreciable de recursos disponibles.
Veamos: ¿por qué posee tan pocas tropas desplegadas el tercer país más populoso del mundo? La respuesta que salta a la vista es que si se atiende al tamaño de la población estadounidense y al enorme presupuesto del Pentágono, resalta de forma patente que el contingente de las fuerzas armadas estadounidenses es notablemente reducido. En el 2004, el personal en activo adscrito al departamento de Defensa era de 1,427.000 personas, cifra sensiblemente inferior a los más de dos millones de internos en establecimientos penitenciarios. Apenas una quinta parte del mencionado personal activo de defensa se hallaba destacado en esa fecha en el extranjero, de ellos 171.000 en Iraq. Lo que equivale a un 0,06% de la población estadounidense total.

La cifra de tropas actualmente estacionada en Iraq no alcanza los 140.000 efectivos, lo que viene a ser un contingente similar al de los soldados británicos enviados a Iraq para derrotar a la insurgencia en 1920… en un momento en que la población iraquí constituía una décima parte de la actual.
Suele reconocerse habitualmente que el escaso nivel de uniformados es en Estados Unidos una tradición nacional. Hace un siglo, las fuerzas armadas representaban el 1,6% de la población francesa, el 1,1% de la población alemana y el 0,9% de la población británica, pero sólo el 0,1% de toda la población estadounidense. La diferencia estriba en que actualmente Estados Unidos trata de desempeñar la clase de papel que desempañaron entonces las potencias extranjeras. El problema es que se trata de un imperio, para decirlo sin rodeos, dotado de insuficientes legiones.
Para empeorar las cosas, el Departamento de Defensa ha sido dirigido desde el 2001 por un hombre fervientemente convencido de que menos es más. Ahora sabemos que fue Donald Rumsfeld quien desdeñó reiteradamente el consejo de los expertos en el sentido de que serían necesarios varios cientos de miles de soldados para garantizar la estabilidad de Iraq a lo largo de la posguerra. Fue él, también, quien insistió en reducir el número de tropas precisamente cuando su número les proporcionaba sobre el terreno mayores niveles de seguridad.
Ya en el 2003 razoné que esta clase de error sólo podría corregirse si los líderes políticos de Estados Unidos aprendieran un poco de historia. ¡Qué ingenuo fui entonces! Porque lo cierto es que la política relativa a Iraq no se ha fundamentado nunca en un cálculo racional de las necesidades del país. Ala vista está que la máxima preocupación de Rumsfeld ha consistido en tratar de ganar la partida en las riñas y disputas entre el Departamento de Defensa, los altos mandos del Estado Mayor y el Departamento de Estado… al igual que el vicepresidente, Dick Cheney, ansiaba satisfacer las aspiraciones de las bases republicanas en pos de recortes fiscales y victorias fáciles.

El historiador alemán Eckart Kehr sostuvo en los años 20 que la política extranjera de la Alemania del káiser Guillermo II fue una fruta en mal estado resultante de la primacía de la política interior.
Las decisiones en materia de diplomacia y estrategia - razonó- no obedecían a un cálculo razonable en el tablero internacional, sino a miopes maquinaciones políticas dedicadas, por ejemplo, a establecer si una armada de mayores proporciones satisfaría las aspiraciones de este o aquel grupo industrial o si unos impuestos más altos podrían ajustar las cuentas a los terratenientes prusianos. He ido cayendo en la cuenta, sencillamente, de que la política exterior estadounidense se halla aquejada de una patología similar. La primacía de la política interior - traducida en disputas intestinas y manipulación electoral- explica los motivos por los que la empresa iraquí, desde un principio, ha acusado escasez de personal.
El déficit de recursos, sin embargo, no se circunscribe a la política y a las decisiones que deben adoptarse. “Ahora somos un imperio“, dijo un asesor presidencial al periodista Ron Suskind en un arranque de arrogancia en el 2004, “y cuando actuamos, creamos nuestra propia realidad”. Pero es posible que tal realidad consista en que Estados Unidos sea demográficamente incapaz de proceder como un imperio tradicional. Al fin y al cabo, ser un imperio tiene que ver con la capacidad de exportar población, con la existencia y la obra de colonizadores. Estados Unidos, en cambio, es una realidad que cabe asociar a la importación de población, aproximadamente a razón de 1,5 millón de personas al año.
En mi libro Coloso: auge y decadencia del imperio americano indiqué que la Unión Europea constituía una nueva especie de entidad política: ¡en lugar de un empire, un impire! Esto es, un contrapeso (una Europa a medio camino entre Bruselas y Bizancio) a la influencia internacional estadounidense, ampliado mediante el consenso y no la coerción. Ahora comprendo lo que no distinguí antes: que tras la fachada de su poderío militar, Estados Unidos es también un impire… Se ensancha importando, no exportando gente.

En la era del imperialismo las poblaciones europeas crecieron tan rápidamente que se enseñoreaban de los océanos, conquistando y colonizando cuantas tierras pisaban. En la actualidad, prosigue el flujo migratorio hacia Estados Unidos, donde representa aproximadamente la mitad del crecimiento total de la población, pero procede, sobre todo, de Latinoamérica y Asia, no de Europa. Entre tanto, las áreas del planeta colonizadas en su día por los europeos están invirtiendo los términos colonizando Europa…
Tal vez, así las cosas, la invasión de Iraq ha sido un anacronismo, un salto atrás a la época en que los imperios europeos y sus retoños colonizadores como Estados Unidos podían dominar despóticamente al resto del mundo. Las proyecciones de las Naciones Unidas indican que los diez países más populosos del mundo serán en el 2050 asiáticos o africanos, con dos únicas excepciones: México y Estados Unidos. Y, atención: según la oficina del censo estadounidense, al menos una cuarta parte de la población de Estados Unidos será de origen hispano. Y únicamente uno de cada dos será blanco no hispano.

*Profesor de Historia Laurence A. Tisch de la Universidad de Harvard y miembro de la junta de gobierno del Jesus College de Oxford.
Traducción: José María Puig de la Bellacasa
Tomado de LA VANGUARDIA, 27/10/2006)

Las minas de las FARC

Un reportaje del periódico norteamericano El Nuevo Herald afirma que las FARC de Colombia han optado por hacer la guerra mediante el uso de explosivos, concretamente en forma de minas antipersonales. Con ello, ese país se convierte en el primero del mundo en número de víctimas por ese tipo de artefactos, por encima de Camboya, Afganistán e Irak.

Durante el 2005 las minas antipersonales dejaron 1,110 víctimas en Colombia, de acuerdo con un informe global revelado recientemente en Ginebra, Suiza.
Las nuevas versiones de minas antipersonales de las FARC están calculadas para que las víctimas no mueran sino que queden mutiladas y el gobierno deba gastar cerca de $100,000 en recuperar a cada herido. Las principales lesiones son amputaciones de piernas y manos así como pérdidas de la nariz y los ojos.
Señala el reportaje firmado por G. Guilen de El Nuevo Herald que en lo que va del 2006, el ejército colombiano ha destruido cerca de 10,000 minas antipersonales y desactivado cerca de 150 campos y 30 carros y casas bombas. También, ha decomisado alrededor de 700 cilindros metálicos de gas doméstico con los cuales las FARC fabrican devastadores proyectiles artesanales.

Incluso las mismas FARC ya fabrican proyectiles antitanques y granadas de mortero. Igualmente ha desarrollado tecnología para construir bombas articuladas con barómetros que explotan al variar mínimamente la altura en que se encuentran.
Añade que para burlar las narices de miles de perros antiexplosivos que usa el ejército en sus campañas, los rebeldes han comenzado a usar minas que penden de los árboles y cuyas explosiones están calculadas para dejar ciegos y aturdidos a los soldados. También al termino de los combates instalan minas debajo de los cadáveres para que las explosiones también maten a quienes vayan a recogerlos.

El uso de explosivos es muy barato y el daño que causan es enorme.
Las FARC están usando la fórmula descrita como 80-20; ello quiere decir que 20 por ciento de los esfuerzos deben concentrarse en confrontaciones físicas contra las fuerzas regulares y 80%en uso de explosivos.
La táctica 80-20, que le es atribuida al jefe militar de las FARC, Jorge Briceño, alias Mono Jojoy, se basa en la eficaz teoría del líder vietnamita Ho Chi Minh, según la cual "una mina es el mejor soldado: no descansa, siempre está atenta, dura hasta 10 años y además de mutilar al enemigo al explotar indica dónde se encuentra, no come y hace su trabajo a toda hora''.
Una mina antipersonal simple, capaz de mutilar la pierna de una persona, se hace con medio kilogramo de R-1, el mismo explosivo que hasta un niño puede fabricar siguiendo la letra de una canción. La fabricación de una mina cuesta muy poco; lo caro es la tarea de ir a ubicarla y sobretodo desactivarla.
¡Increible!

Muros, migración y desarrollo

Excelente reflexión sobre las murallas no regala el periodista Lluis Foix este viernes 27 de octubre en La Vanguardia. Yo le hubiera puesta la muralla del siglo XXI
Nos recuerda que el hombre tiene una tendencia a levantar murallas; desde Jericó hace 6,000 años, pasando por la Gran Muralla China, construida hace más de 20 siglos para impedir la entrada de los mongoles; el muro de Berlín y el muro de los israelíes
Dice Foix que las murallas "Tienen todas las formas estéticas y arquitectónicas posibles. Las hay de piedra bien trabajada y las vemos de cemento vulgar"
Añade que "La muralla es una constante en la historia." y en efecto, en varias partes del mundo quedan vestigios bien conservados. "En Ávila y en Lugo se pueden contemplar casi intactos. En León, Toledo, Barcelona, Tarragona y tantas otras capitales los restos de las murallas entran en el itinerario de los visitantes."

Y es que -añade Foix-La muralla era imprescindible para un castillo de cierta importancia. Para impedir la entrada del enemigo o para controlar a los que intentaban escapar de noche(...)
Los israelíes han levantado un muro para protegerse de los ataques palestinos."
"Tienen todas las formas estéticas y arquitectónicas posibles. Las hay de piedra bien trabajada y las vemos de cemento vulgar como la que se levantó en Berlín. No para impedir que se entrara en un territorio sino para evitar que se saliera de él."
Pero Foix aborda elegantememnte el asunto y nos habla de la muralla del siglo XXI, "la última gran muralla" que se pretende levantar en nuestra norte.
El propósito de la misma nos deice "No se construye para defenderse de ejércitos extranjeros sino para evitar la entrada masiva de mexicanos al sur del país(...)
Y nos recuerda también que "Lo que pretende perpetrar Bush lo hemos hecho en Europa desde la noche de los tiempos. La paradoja está en que el país que ha inventado y liderado la globalización, la potencia más grande del mundo, decida construir una inmensa muralla para detener el paso de personas que buscan un horizonte vital más digno al norte de río Grande."
Ya que "Los movimientos migratorios son inevitables en tiempos en los que han caído las fronteras económicas, culturales y sociales. Es sorprendente que mientras Estados Unidos, México y Canadá estén dentro de una misma área económica, el NAFTA, las personas no se puedan mover con libertad.
Es lo mismo que ocurre en Europa. Hay que poner un cierto orden porque no todos podemos vivir y trabajar en una misma parte del mundo. Pero me permito afirmar que con la misma facilidad que se ha levantado esta vasta frontera, será igualmente derruida para el asombro de los visitantes de siglos venideros que no comprenderán como en plena era globalizada se levantaban esas paredes."
Concluye que "Desde la de Jericó hasta la de Berlín, todas (las murallas) han caído. Y las que se han salvado sólo sirven para alimentar la curiosidad de los historiadores y arqueólogos. No se pueden poner puertas al campo."
Hasta ahí el texto de Foix.
El asunto de muro de la ignominia lo hemos comentado aqui es eminenetemente electorero; varios analistas afirman que el muro no se construirá ya que "cuesta mucho" económica y políticamente, además que es moralmente inaceptable.
Pero el presidente Bush ya lo firmó.
El tema seguramente será abordado durante la XVI Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno que se celebrará próxima semana -4 y 5 de noviembre-en Montevideo, República Oriental de Uruguay.
El tema será precisamente "Migración y Desarrollo" y paarticiparán jefes de Estado y de gobierno de los 22 países de América Latina y Europa de lengua hispana y portuguesa. Dichos países forman parte de la Conferencia Iberoamericana de Naciones.
La Conferencia Iberoamericana es un foro de consulta y concertación política cuyo propósito es reflexionar sobre los desafíos del entorno internacional, así como impulsar la cooperación, coordinación y solidaridad regionales.
La reunión del Uruguay es una continuación de la celebrada los días 25 y 26 de septiembre de 2006 cuando se reunieron en esa ciudad legisladores de 18 países iberoamericanos, así como miembros de diversos organismos internacionales, para apuntalar los temas de la XVI Cumbre Iberoamericana.
Durante este encuentro los legisladores asistentes acordaron exhortar a la los jefes de Estado y de gobierno que participen en la XVI Cumbre Iberoamericana incluir en su agenda de trabajo la consideración de las siguientes medidas: la condena a la construcción de muros como mecanismo para defender la inmigración entre países; suscribir mecanismos de cooperación y diálogo político permanente entre los Estados en materia migratoria; apoyar la propuesta de creación de un foro iberoamericano sobre migraciones y desarrollo; desarrollar políticas estatales que refuercen los mecanismos de integración social de los migrantes, con especial atención a las mujeres; desplegar políticas administrativas y legislativas que permitan reducir los costos del envío de remesas a los países de origen facilitando también la inversión productiva; continuar con la promoción de acuerdos de seguridad social; impulsar políticas que respeten los derechos humanos, favorezcan la integración social y económica, e impulsar, a través de acuerdos bilaterales y multilaterales de migración iberoamericanos, el ingreso, residencia y la plena integración laboral actuando contra la economía sumergida y el tráfico y explotación de los seres humanos.